¿El Árbol Malo Da Buen Fruto?

8D7EDDB1-3776-4986-B052-6131B6172B70Si nosotros obedecemos al Señor, caminando en la luz (1 Juan 1:7), y somos realmente llenos del Espíritu Santo de Dios, no importa lo que algunos nos quieran hacer, sólo un amor puro y santo—el mismo amor de Dios— fluirá de nuestras vidas. 

Leonard Ravenhill

Santiago 4:1 ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Mateo 7:16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? “La apostasía se mostrara, en los que causan divisiones y no están dispuestos, a morir a si mismos”.

Los Arboles Se Conocen Por Su Fruto

Donde el Espíritu de Dios está verdaderamente trabajando, habrá frutos de santidad y justicia, y no alguna exhibición vana que exalte lo carnal.

Dios está buscando un pueblo que lo ame suficiente para obedecerle. Él está buscando un pueblo que está dispuesto a ser santificado y purificado “en el lavamiento del agua por la palabra” (véase Efesios 5:25-27).

Necesitamos un despertamiento espiritual, ¡un avivamiento poderoso! Veamos las cosas tal y como son, después despejar la mesa y así preparar el camino para que Dios obre.

¡Antes de construir, tire la basura!

Note lo que Dios le dijo a Jeremías que hiciera antes de que construyera y plantara: “Mire que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar” (Jeremías 1:10). Pero de ninguna manera hubieron ellos de hacerlo con malicia, sino con amor.

¿La carne o el espíritu?

En muchas reuniones de hoy en día hay muy poca convicción real del Espíritu Santo en cuanto al pecado. La murmuración, el orgullo, la amargura, y muchos otros pecados están floreciendo entre las reuniones que supuestamente son del Espíritu Santo. Hipócritas santurrones, pecadores redomados y otros se sientan en dichas reuniones y ni siquiera están convencidos de sus pecados. Los peores testimonios son de los predicadores que no están ardiendo por un avivamiento. Es el Espíritu Santo, no las falsas acusaciones, condenaciones en la carne y no con el amor de Cristo.

Pero Jesús dijo del Espíritu Santo que “cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado” (Juan 16:8). Y en 1 Corintios 14:23-25, refiriéndose a una predicación genuina bajo el poder del Espíritu Santo, leemos: “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos? Pero si todos profetizan” (vea 1 Corintios 14:3), “y entre algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros”.

Mire el fruto — los resultados

Jesús dice, “Por el fruto se conoce el árbol” (Mateo 12:33). Si en verdad el Espíritu de Dios se está moviendo poderosamente en la asamblea o reunión, ¿dónde está la convicción del Espíritu Santo en cuanto al pecado, el lavamiento de vidas, la salvación de almas, el freno de la lengua entre los que profesan ser cristianos, así como la manifestación del verdadero y puro amor y humildad, el espíritu de oración? Si en verdad el Espíritu Santo se está moviendo con tanta libertad y poder como muchos hacen suponer, ¿dónde están los resultados de sus manifestaciones entre ellos?

“Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:20). Un árbol se conoce, no por la forma en que sus hojas se mueven en el viento, sino por el fruto que produce.

Si no tenemos el amor de Dios en nuestros corazones como lo describe 1 Corintios 13:4-8, todo nuestro hablar en lenguas, conocidas y desconocidas, “lenguas de hombres y de ángeles”, suena como metal que retiñe (1 Corintios 13:1) a los oídos de Dios.

Su propio espíritu

“Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan de su propio corazón: Oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto!” (Ezequiel 13:2-3).

“He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados” (Isaías 50:11). ¡Oh, que regresemos al verdadero amor a Dios, y a un caminar en santidad delante de Él! “Y sus profetas recubrían con lodo suelto, profetizándoles vanidad y adivinándoles mentira, diciendo: Así ha dicho Jehová el Señor; y Jehová no había hablado” (Ezequiel 22:28).

“Libre en el Espíritu”

El “permitir a Dios su deseo” en las reuniones, no significa que cada uno simplemente seguirá cualquier impulso que le venga. ¡De ninguna manera! “Hágase todo para edificación” (1 Corintios 14:26). “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros” (Gálatas 5:13). “No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros” (Gálatas 5:26). “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Filipenses 2:3).

“Sed llenos del Espíritu”—Efesios 5:18

Éste es un mandamiento, que seamos llenos del Espíritu de Dios. Usted puede apretar en sus manos un durazno maduro, pero lo único que obtendrá es jugo dulce. “Todas vuestras cosas sean hechas con amor” (1 Corintios 16:14). Si nosotros obedecemos al Señor, caminando en la luz (1 Juan 1:7), y somos realmente llenos del Espíritu Santo de Dios, no importa lo que algunos nos quieran hacer, sólo un amor puro y santo—el mismo amor de Dios— fluirá de nuestras vidas.

Que Dios nos ayude a no evadir el asunto, pero que podamos encarar con honestidad los hechos y arrepentirnos de nuestra propia justicia (Isaías 64:6), de nuestra actitud “santurrona”, hipocresía, transigencia (haciendo “cosas dudosas”); crítica, falta de amor, orgullo espiritual, tibieza, locuacidad, conformidad al mundo, falta de amabilidad, engaño, mal pensamientos, contienda, murmuración, flojera, poca fe, terquedad, nuestra falta de preocupación acerca de las multitudes que mueren, nuestra falta de leer la Palabra de Dios como debemos, nuestra falta de obedecer completamente a Dios cuando Él nos muestra su voluntad.

¡Oh, que nos arrepintamos con esa misma “tristeza que es según Dios”, que “produce arrepentimiento para salvación” (2 Corintios 7:7-11)!

Que estemos dispuestos a apartarnos de nuestras doctrinas favoritas que no están fundadas en la Palabra de Dios, para que Dios nos pueda instruir (Isaías 28:9). Que nos humillemos, convirtiéndonos de nuestros malos caminos (2 Crónicas 7:14).

“Porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia” (Oseas 10:12).

“El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5).

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