Las Buenas y Malas Consecuencias en la Crianza

6cbdca9d-4c48-4c3b-9490-135e83f4a062Job clamaba y se angustiaba cada día, por el bienestar espiritual de sus hijos e hijas. No solamente se preocupaba, sino que actuaba, tomaba medidas para implorar la misericordia de Dios a favor de sus hijos.

Veamos ejemplos de padres justos con hijos impíos y viceversa.

Ejemplos sólidos en las Sagradas Escrituras, de la buena y mala crianza de los hijos. Ademas, al estudiar estos pasajes ilustra la Biblia, la manera correcta e incorrecta de hacerlo. Sobre todo, la esperanza que abriga el interceder fervorosamente por ellos.

Vamos a ver lo que pasa cuando ponemos por obra los principios bíblicos acerca de la crianza de los hijos y también cuando los tomamos con ligereza. El pecado es pecado y no perdona a nadie.

Vamos a presentar a continuación casos de padres e hijos los cuales están escritos en la Palabra. Y sabemos que estos casos no están escritos por casualidad, sino para mostrarnos la justicia de Dios. Y que las cosas se hacen a la manera de Dios o si no, no habrá bendición en los hijos.

También tenemos muy claro, que cada quien es responsable por sus propios pecados y cada quien pagará por sí mismo. He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá. Ezequiel 18:4

Vamos a empezar con Abraham y sus hijos:

Fijémonos como Dios sabía de antemano la conducta de Abraham hacia su descendencia. Y esto lo vemos en Génesis 18:19, “Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él”. Vemos como Isaac, Jacob, José, siguieron los pasos de su padre Abraham.

  1. Los padres de Moisés eran justos, temían a Dios.

Aun al enfrentarse ellos a un gran holocausto humano, la fe de los padres de Moisés no claudicó, sino que se mantuvieron firmes en la fe. “Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Hebreos 11:23.

  1. ABRAHAM Y SUS HIJOS (Génesis 18:19).
  2. Abraham mandaba a sus hijos y a su casa (familiares, siervos, criadas, etc.).
  3. a) ¿De qué manera? Instruyéndolos y ¡Conforme a su propio  ejemplo!
  4. b) Génesis 17:1. “Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto”.
  5. Abraham anduvo delante de Dios. Mandaba a sus hijos a hacer lo mismo. ¿Por qué dirigía y guiaba a sus hijos así?
  6. Para que sus hijos guardasen “el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio”.
  7. Para recibir las bendiciones de Jehová. “Para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él”.

Los padres de Moisés eran justos, temían a Dios.

Aun al enfrentarse ellos a la matanza de los niños hebreos por los egipcios, la fe de los padres de Moisés no claudicó, sino que se mantuvieron firmes en la fe. “Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Hebreos 11:23.

  1. AMRAM, JOCABED, Y SU HIJO MOISÉS (Éxodo 2:1-10; 6:20; Hebreos 11:23).

Leer Éxodo 1:22 – 2:2; Hebreos 11:23.

Eran padres temerosos de Dios que andaban por fe.

Temían a Dios, pero no temían al hombre ni a sus amenazas.

Por esta razón… “Moisés llegó a ser el hombre más manso y siervo de Dios”.

  1. JOB, Hombre Temeroso de Dios.

Job, tenía un respeto santo hacia Dios y temía que sus hijos anduvieran haciendo maldades. Así que el clamaba por sus hijos. Pues quería defender el honor de Dios. Job 1:4-5: “E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos. Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones… “De esta manera hacía todos los días”.

Job tenía un corazón perfecto, íntegro, santo y… “el honrar a Dios, como la única opción en su vida”.

Job clamaba y se angustiaba cada día, por el bienestar espiritual de sus hijos e hijas. No solamente se preocupaba, sino que actuaba, tomaba medidas para implorar la misericordia de Dios a favor de sus hijos.

  1. Josué y su Casa.

Josué se paró por Dios y en público proclamó lo que él iba a hacer para santificar el Nombre de Dios. El no temía a los hombres, sino temía al Altísimo. “Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová”. Josué 24:15.

Josué estaba dando a entender, “yo no sé ustedes que decisión van a tomar respecto a sus familias, pero yo, con todo denuedo voy hacer todo lo posible para que yo y toda mi familia; sigamos al Señor”.

5.    Manoa, su Esposa y su hijo Sansón.

Los padres de Sansón eran hombres temerosos de Dios. Desde antes de la concepción de su hijo, ellos manifestaron un temor reverente acerca de cómo deberían criar a su hijo. El problema (en el caso de Sansón) no fueron los padres, sino la desobediencia y profanidad de Sansón. Los padres de Sansón durante su infancia le enseñaron a temer a Dios, más Sansón tomo su propio camino.

  1. Elcana, Ana, y su hijo Samuel.

Veamos en particular la actitud de Ana cuando clamó para que Jehová le diera un hijo. Ana sabía obtener bendiciones a través del quebranto, ruego, lloro, y súplicas. Y Ana era una mujer muy abnegada; lo que ella pedía no era para su propia felicidad sino para dárselo como ofrenda suave al Señor. Ana tenía una actitud desinteresada en sí misma. Ella le entrego a su único hijo, en ese momento… “al servicio de Dios”. No le negó nada a Dios, tal como lo hizo Abraham con su hijo.

  1. Elí y sus Hijos.

“Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová (1 Samuel 2:12)”. Estos hijos eran fornicarios, rebeldes, violentos, profanos, e impíos en extremo. Elí sabía que sus hijos eran malvados, pero no los estorbaba. Elí era como muchos padres de hoy en día, que se hacen de la vista gorda y no estorban la maldad en sus hijos. Los hijos de Elí eran hombres chiflados, no tenían rienda de sus pasiones, y su padre no tomó ninguna acción para disciplinarlos. ¡Elí consintió de tal manera a sus hijos que prefirió honrar a sus hijos más que a Dios! Todos sabemos cuál fue el fin de estos hombres malvados.

  1. Samuel y sus Hijos (1 Samuel 8:1-3).

Un hombre recto en todos sus caminos, más sus hijos escogieron voluntariamente deshonrar a Dios. Los hijos de Samuel eran testigos del carácter santo y puro de su padre Samuel. Además fueron testigos de los juicios de Dios, de muchos milagros,  todo esto lo vieron ellos con sus propios ojos, pero a pesar de toda esta luz, tristemente ellos decidieron deshonrar a Dios.

  1. David y su Hijo Adonías.

“Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así? Además, éste era de muy hermoso parecer; y había nacido después de Absalón (1 Reyes 1:6)”.

David no estorbó a su hijo Adonías para que dejara de pecar contra Dios. David fue complaciente con su hijo. Así como muchos padres lo son el día de hoy. Quizá no quieres batallarle, o no quieres molestar a tu hijo. Pero ¿cuál es el resultado de no estorbar a los hijos a la desobediencia? Pues… “lo que se siembra se cosecha, hijos mimados”.  David pensaba que amaba a su hijo, pero en realidad le aborrecía, tal como dice: Proverbios 13:24, “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige”.

Cuidado amigo, con pasarles rebeldías a tus hijos, y no criarlos en amonestación y disciplina, pues cosecharás lo que siembres.

No seas ligero, cuando veas a tus hijos ser desobedientes, estórbalos, así no serás tú también culpable de su pecado, tal como lo fue Elí.

Dichosos son los hijos, que son criados en hogares donde el temor a Dios, es el fundamento de sus vidas. Hijos alegres y felices son, los que son encaminados en rectitud.

Tú que tienes hijos mayores, no pierdas la esperanza, pues, “¿hay algo imposible para Dios? ¿A qué edad Sara concibió? A poco porque ya había pasado la oportunidad de tener hijos (naturalmente le cesó la costumbre de las mujeres). ¿No pudo concebir? ¿Fue demasiado tarde? ¡No seas incrédulo, sino creyente! Deja de lamentarte mórbidamente por tu situación familiar. Toda esa energía, vuélcala a la intercesión… ¡y verás lo que va a pasar!

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