PERO GUARDÉ LA FE

207A0ACE-BB40-4196-BA97-B0937531AAD9Más bien, recuerden que él nos dice: “Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás” (Salmos 50:15). Permanezcan fieles para invocarlo en sus pruebas. ¡Echen siempre sus preocupaciones sobre él!

Pablo guardó su fe durante los tiempos buenos y malos.
En sus últimos días, Pablo pudo gloriarse: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7). Piensa en el testimonio de Pablo en ese momento. Él podía haber dicho: “Satanás envió mensajeros para pelear conmigo en Jerusalén, Damasco, Asia, Éfeso, Antioquía y Corinto. Pero guardé la fe”.
“Trató de hundirme en el Mediterráneo azotado por tormentas. Tres veces naufragué, descendiendo a lo profundo, noche y día. Pero guardé la fe”.
“Cinco veces los judíos me golpearon con treinta y nueve azotes. He sido echado en la cárcel, tres veces golpeado con varas, apedreado y dejado muerto. Pero guardé la fe”.
“Me he enfrentado al peligro en el campo y la ciudad, en el desierto y en el mar. He sido robado por mis propios compatriotas. He sido puesto en peligro por falsos hermanos. Pero guardé la fe”.
“En ocasiones, he estado extremadamente agotado, lleno de dolores en el cuerpo, noches enteras sin dormir. He tenido hambre y sed, he estado con frío y desnudo, cargado pesadamente de todo tipo de preocupaciones. Sin embargo, guardé la fe”.
“He estado atribulado, perplejo por todos lados, afligido y perseguido, pero nunca en el suelo. Mi fe nunca fue sacudida. En todo ello, mi confianza en el Señor nunca ha sido destruida” (ver 2 Corintios 11:23-28).
Amados, no caigan en las mentiras del diablo cuando sufren pruebas, castigos o problemas. No permitan que una raíz de amargura entre en sus corazones y comience a alimentar el resentimiento hacia Dios: “¿Por qué permitió el Señor esto? ¡Yo traté tan duro de complacerlo, confiando tanto en él! ¿por qué me deja caer?”
Dios nos ha advertido acerca de tales tiempos: “No permitan que esto suceda. En lugar de ello, sean diligentes, tengan cuidado, aferrándose a su confianza, que tiene una gran recompensa”. (Hebreos 10:35-36, mi paráfrasis)
Más bien, recuerden que él nos dice: “Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás” (Salmos 50:15). Permanezcan fieles para invocarlo en sus pruebas. ¡Echen siempre sus preocupaciones sobre él!
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