Un reconocimiento total y honesto de nuestro pecado

B9EAC6A1-EA84-46C4-A0BC-7638CD9AB058Tiempos malos nos han alcanzado, necesitamos un mensaje honesto y sincero que nos ayude a limpiarnos de aquellas cosas que estorban la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas, que nos ayude a avivar el fuego de Dios en nuestro corazón y creemos que este mensaje, es lo que todos los que tenemos hambre de Dios  necesitamos.


La razón principal de qe hay tan poco avivamiento en estos días es nuestro orgullo y aversión al arrepentimiento y el engaño del corazón para no pensar en el pecado.

“Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja” (Habacuc 2:1).

El propósito de reprobar es de restablecer a los que están fuera del camino de la justicia y no lo reconocen. Todos caemos en error, y si alguien no nos llamara la atención, no nos recuperaríamos. Por tanto existe el ministerio de reprobar, para que los hermanos que hayan caído en error puedan ser restaurados.

Hay cuatro pasos hacia el restablecimiento: reproche, convicción, arrepentimiento y conversión. Esto es, cuando estamos en error necesitamos ser reprobados, arrepentirnos, y convertirnos de nuestros caminos malos (2 Crónicas 7:14). No hay esperanza para los que no quieren recibir corrección cuando la necesitan.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). El Espíritu Santo, el Consolador tierno y amado, fue enviado por el Padre en el nombre del Hijo para convencer al mundo de pecado (Juan 16:8). De Cristo fue dicho: “Argüirá con equidad por los mansos de la tierra” (Isaías 11:4). El pastor fiel de la grey de Dios tiene por responsabilidad redargüir, reprender, y exhortar con toda paciencia y doctrina (2 Timoteo 4:2).

La actitud con la cual uno recibe reprensión es asunto de vida y muerte. Oiga la Palabra de Dios: “Pero quien desecha la reprensión, yerra” (Proverbios 10:17). “El que aborrece la reprensión es ignorante” (Proverbios 12:1). “El que aborreciere la corrección morirá” (Proverbios 15:10). “El que escucha la corrección tiene entendimiento” (Proverbios 15:32). “La reprensión aprovecha al entendido, más que cien azotes al necio” (Proverbios 17:10). “El hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado, y no habrá para él medicina” (Proverbios 29:1).

Busquemos la sabiduría

No solamente es sabio recibir la reprensión, sino también el que quiere ayudar a otros necesita mucha sabiduría para reprenderlos cuando sea necesario. Si no, él puede destruir las almas en vez de salvarlas. La corrección dada con enojo, o para agradar el ego, hará mil veces más daño que bien. Uno nunca debe reprobar a un hermano si no siente con mucha seguridad que es la voluntad de Dios. “Todas vuestras cosas sean hechas con amor” (1 Corintios 16:14).

Una actitud buena acerca de la reprensión es ésta: “Voy a esperar lo que Dios me hable, y lo que contestaré cuando soy corregido” (de la traducción inglesa de Habacuc 2:1). La manera en que contestamos cuando somos reprendidos, sea por el Señor o sea por un hermano, determina el efecto que la reprensión tiene en nuestras vidas. Sabiendo esto, Habacuc esperaba en Dios para recibir la contestación correcta. ¡Que fuéramos todos tan sabios como él!

No es fácil dar corrección cuando se necesita. A veces requiere mucho valor, porque nadie sabe cómo va a reaccionar tal persona que recibe la corrección, si va a ser mejor amigo, o cambiarse en un enemigo. Pero la Biblia nos habla de exhortar “los unos a los otros cada día” (Hebreos 3:13), y esto incluye la corrección en muchos casos. Si guardamos la paz cuando debemos hablar a alguien de una falta seria, esa persona puede arruinar su vida, perder su ministerio, o hasta ir a la perdición.

“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre; considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gálatas 6:1). Hay pocos que pueden dar reprensión de tal manera para hacer beneficio y no daño.

Consideremos el ministerio del Convencedor Divino —el Espíritu Santo. Todo miembro de la raza humana es culpable y necesita convicción sin la cual se perdería completamente.

Busquemos la mansedumbre

Es el ministerio especial del Espíritu Santo lo de “convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio”. Fijémonos bien en su oficio de convencernos de pecado, que se llama “el Consolador” (Juan 16:7-8).

Esto es de mucho significado, aunque algunos predicadores nos enseñan lo contrario. El Espíritu Santo, el Consolador, quien nos exhorta que seamos mansos y humildes en nuestra manera de reprender, nos trata con toda paciencia y consideración en su ministerio como convencedor del mundo.

La palabra “convencer” en Juan 16:8 también quiere decir “reprobar” y “condenar”. Estas tres palabras nos dan un significado completo del original.

Primero, él reprueba de pecado. En esta reprobación es su propósito de convencernos y sembrar en nuestras conciencias tal convicción de pecado, que calla nuestras bocas (Juan 8:9).

A pesar de esto, muchos no recibirán esta convicción del Espíritu Consolador. Estos no sienten convencidos ni condenados de su pecado. Contradicen la voz del Espíritu que reprueba a veces por medio de otros. Este es el pecado en contra del Espíritu Santo.

Este pecado no puede ser quitado sólo por medio del perdón, sino también por un cambio completo en la actitud de la persona desobediente.

Debemos recordar que “el hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado; ni habrá para él medicina” (Proverbios 29:1). ¡Qué terrible es esto!

“Si hoy oyereis su voz. no endurezcáis vuestro corazón” (Salmos 95:7-8). El no hacer caso a su convicción es hacer afrenta al Espíritu de gracia (Hebreos 10:29).

Mientras que la reprobación del Espíritu Santo no es recibida, no habrá convicción, ni arrepentimiento, ni conversión, y de ninguna manera habrá salvación. El Consolador está pidiendo el privilegio de entrar a los corazones para restaurar la comunión entre los hombres y Dios.

El Espíritu reprueba, convence, y trae convicción para que nos arrepentamos. El arrepentimiento tiene muchas definiciones entre las diferentes denominaciones, pero la esencia del significado es un reconocimiento total y honesto de nuestro pecado, después de recibir la convicción del Espíritu Santo.

Cuando el Espíritu trajo convicción sobre la multitud, ellos clamaron: “¿Qué haremos?” Entonces los apóstoles les mandaron: “Arrepentíos, y bautícese cada uno”, y ellos obedecieron (Hechos 2:37,38,41).

Dios quiere un arrepentimiento completo

No todos los que reciben reprobación de pecado sienten la convicción, y no todos los que sienten la convicción se convierten. El arrepentimiento verdadero a veces causa vergüenza, y parece que algunos prefieren perder sus almas que herir su orgullo al confesar sus pecados. Muchos quedan a medias en su arrepentimiento y confesión, y por tanto nunca se sienten libres en su experiencia y testimonio.

El arrepentimiento es un don de Dios para los judíos, igual que para los gentiles (Hechos 5:31; 11:8). Pero por la forma en que la gente —hasta los creyentes— ignoran el arrepentimiento, parece que fuera del diablo. En algunas iglesias enseñan que el arrepentimiento pertenece a las cosas de la ley, y que no tiene lugar en estos días de salvación por la gracia. Esto es decir ¡que el arrepentimiento es un instrumento de la ley! “El que viola la ley de Moisés… muere irremisiblemente” (Hebreos 10:28).

El arrepentimiento es un don de la gracia de Dios, no de la ley. “Su benignidad te guía al arrepentimiento” (Romanos 2:4). Fue la gracia de Dios la que concedió a los gentiles al arrepentimiento para vida (Hechos 11:18), y “a Israel arrepentimiento y perdón de pecados” (Hechos 5:31). La razón de que hablamos tanto de la gracia sin experimentarla, es que no conocemos bien el significado del arrepentimiento.

La gracia es un remedio, no un escudo

Algunos que interpretan la palabra “gracia” según la ley, dicen que no necesitan arrepentirse, y que no tienen obligación de perdonar a los que los ofenden, aunque se lo pidan.

La gracia es dada solamente a los humildes (1 Pedro 5:5). El arrepentimiento es un instrumento de gracia. No estamos viendo mucho avivamiento verdadero en estos días porque los creyentes resisten el arrepentimiento, haciéndolo de ningún efecto por la interpretación engañosa de la gracia. El arrepentimiento es un requisito de Dios para todos los que quieren probar su gracia.

¡Tengamos cuidado con la interpretación que da el hombre carnal a la “gracia” de Dios! La gracia es un remedio, no un escudo para el pecado, y el arrepentimiento es como la botella de medicina que administra la gracia. Dios “escarnecerá a los escarnecedores, y a los humildes dará gracia” (Proverbios 3:34). ¡Oh, la maldición de legalizar!

Habacuc era un profeta muy distinguido. Él buscaba la corrección para sí mismo, diciendo: “Velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja” (Habacuc 2:1).

Todos merecemos la corrección por nuestras faltas. ¿Qué respondería usted si el Espíritu le comenzara a reprender por su falta de fe (Juan 16:9)? Muchos nos creemos estar en “La Universidad de Fe”, cuando no hemos pasado del “Jardín de la Infancia”. Jesús reprendió a muchos por su falta de fe, más que por todas las otras deficiencias juntas. Sus palabras, “cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra?”, deben hacernos examinar nuestros corazones para ver si estamos en la fe, para que tengamos confianza en Él (Lucas 18:1; 2 Corintios 13:5).

“Seguro que no se va a encontrar la fe en la tierra”, dirá alguien, “¡pero en nosotros hay bastante!”

¡Qué equivocación tan grande! ¿Cómo le contestaremos si nos reprende por nuestra falta de oración? ¿Le diremos que es por tanto que hacer en su obra y no tenemos tiempo? ¿Ha considerado usted, aunque fuera por treinta minutos, lo que sucede en una vida que tiene falta de oración? ¿Ha pensado en lo deshonestos que somos cuando ponemos pretextos por no orar?

Hemos oído gente decir que por causa de su edad, o por el estado de su salud, o por tantos quehaceres no pueden de ningún modo ir al servicio de oración; pero cada tiempo cuando hay una fiesta social, durando dos o tres horas, siempre están presentes.

En una fiesta de la iglesia oí alguien decir: “Vendré a esta junta aunque me mate”. Fue uno de los que nunca se ven en los servicios de oración.

¿Por qué es ésto? Es por el amor a lo carnal y no a lo espiritual. No vayamos a mentir al Expíritu Santo.

Examíname . . . Pruébame

¿Qué contestaría usted si el Espíritu le reprendiera por su negligencia de la Palabra de Dios y en asistir a su templo? ¿Nunca le ha reprendido por su falta de compasión para otros? ¿Qué le respondió? ¿Nunca ha sentido corrección por haber criticado, por haber juzgado, por falta de amor fraternal? ¿Y qué hizo usted para resolver esto?

¿Es usted uno de los cristianos que nunca siente la molestia de una reprensión? Si lo es, no piense que es porque no lo necesite. Puede ser que no haya tomado en serio su corrección, y el Espíritu no lo forza.

Puede ser que no haya pedido su reprensión. Hay mucho beneficio en orar así: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos: y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (Salmos 139:23-24). Oremos diariamente:

“Abre tú mis ojos, oh Dios”. Y luego actuemos según la revelación que nos dé.

La vida de un cristiano que no ora, que es indiferente, que es egoísta, y sobre todo que no oye las reprensiones del Espíritu, es una vida triste y vacía. “El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento” (Proverbios 15:32).

“No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado” (Levítico 19:17).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.