DIOS ME FAVORECE

44102FF0-E9F2-4B26-8D01-8920FF126312Su rostro no esconderá de mí.
Sino me escuchará prontamente.
Él nunca me traerá confusión,
Pues Él ha pronunciado como mandamiento salvarme
Porque Dios me favorece.

“Clamaré al Dios altísimo, al Dios que me favorece.” (Salmo 57:2, RV1995).

Creo en un Dios que actúa,
Quién puede librar mis pies de caída

Y sostenerme durante cada calamidad.
Cuando yo tema confiaré en Él.

Él librará mi alma con paz
De la batalla levantada en contra mía.

Yo clamaré a Dios
Y El me salvará.
Él guardará mis lágrimas
Y dirigirá mis pasos.
Cuando clame a Él,
Mis enemigos serán derrotados
Porque Dios me favorece.

En Él yo deposito mi confianza.
No temeré de lo que él hombre pueda hacerme;

Mi corazón está dispuesto.

Cantaré y entonaré salmos;

Mi alma estará satisfecha.

Él me pasará por fuego y ríos
para llegar a un anhelado remanso de paz.
Su rostro brillará sobre mí.
Y diariamente me llenará de sus beneficios.
Su rostro no esconderá de mí.
Sino me escuchará prontamente.
Él nunca me traerá confusión,
Pues Él ha pronunciado como mandamiento salvarme
Porque Dios me favorece.

“HAZ CONMIGO LO QUE QUIERAS”

En la cima de todas sus pruebas Martín Lutero testificó:

“Señor, ahora que me has perdonado todo, haz conmigo lo que quieras”. Lutero estaba convencido de que el mismo Dios que puede borrar todos sus pecados y salvar su alma, puede tener cuidado de su cuerpo físico y necesidades materiales.

En esencia, Lutero decía: “¿Por qué he de temer lo que me pueda hacer el hombre? Yo sirvo a un Dios que puede limpiarme de mi iniquidad y traer paz a mi alma. No importa si todo a mi alrededor se derrumba. Si mi Dios es capaz de salvarme y guardar mi alma para la eternidad, ¿por qué no puede ser capaz de cuidar mi cuerpo físico mientras estoy en esta tierra?”

“Oh, Señor, ahora que he sido perdonado y por lo mismo puedo estar delante de ti en el día del juicio con gran gozo, haz conmigo lo que quieras.”

Hermano, hermana, ¡regocíjate! Esta vida presente no es la realidad. Nuestra realidad es la vida eterna en la presencia de nuestro bendito Señor.

Así que, ¡mantén  la fe! Las cosas aquí en la tierra van en declive, pero ¡nosotros vamos hacia arriba!

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