“Nada nos puede mantener alejados de los colmillos del pecado, como caer en los abrazos de Cristo. ¡Mirando a Jesús, es el gran remedio contra mirar hacia el pecado!
Aparta mis ojos de la vanidad, mi Señor, llenándolos de una visión de ti mismo y sosteniéndome fascinado con ese espectáculo más grandioso que los ojos de los hombres, o de los ángeles, o incluso de Dios, Él mismo vio – el espectáculo de Dios Encarnado Llevando nuestro pecado en Su propio cuerpo en la Cruz!
Mantenga los ojos fijos allí – y todo estará bien”—  Carlos Spurgeon