Enemigos de la Confianza en Jesus

img_0289Texto bíblico: Lucas 8:41-56.

El desánimo (Lucas 8:41-42).

Y he aquí un varón llamado Jairo, que era príncipe de la sinagoga, vino, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; porque tenía una hija única, como de doce años, y ella se estaba muriendo. Y yendo, la multitud le apretaba.”

Nota: Jairo el principal de la sinagoga (algo así como administrador de la sinagoga) debe entrar y superar a la multitud para llegar a Jesús y pedirle la sanidad para su hija, nos dice además la Biblia que la niña estaba tan mal que “se estaba muriendo”.

Los obstáculos (en éste caso la multitud) y las situaciones que empeoran (la niña estaba peor a cada momento) son situaciones que pueden generar desánimo, pero a pesar de todo Jairo perseveró pues él creía que Jesús podía hacer el milagro. La perseverancia es un evidencia de la fe en Dios.

El afán (Lucas 8:43-44).

Y una mujer que tenía flujo de sangre hacía ya doce años, la cual había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, vino por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se estancó el flujo de su sangre.”

Nota: Para Jairo era prioridad que Jesús llegará a su casa y sanará a su hija. Pero aparece aquí una mujer enferma que toca a Jesús y en éste suceso y dialogo el Señor invierte un tiempo, espacio que para Jairo era vital por la crítica situación de su hija.

Pero Jesús sabe cómo y cuándo hacer las cosas, él nunca llega tarde. Procuremos desechar el afán y la ansiedad y permitamos que la paz de Cristo gobierne nuestro corazón. Hagamos nuestra parte y Dios hará el resto.

La incredulidad de los demás (Lucas 8:49).

Hablando aún Él, vino uno del príncipe de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto, no molestes más al Maestro.”

Ahora Jairo recibe una noticia triste y sin duda una información contraria a su fe, su hija había muerto. Es muy interesante ver que era “uno de la casa de Jairo” (un familiar, un amigo íntimo de su casa, entre otros). Algunas veces las frases que atentan contra nuestra fe vienen precisamente de los más cercanos. Añade la frase: “No molestes más al Maestro”. Algo así como: “Deja de solicitar tu milagro al Señor, ya no hay nada que hacer”.

Tal vez escuchemos frases contrarias a nuestra fe, pero es necesario seguir mirando al Señor. Tal vez sean los de la misma casa quienes digan que no es posible, pero para Dios no hay nada difícil. Es Jesús quien tiene la última palabra, no dejes de creer hasta el fin.

La Escritura nos enseña que después de despedir a la mujer enferma el Señor Jesús fue hasta la casa de Jairo y sanó a su hija. Finalmente Dios recompensó la perseverante fe de Jairo, aunque todos lloraban en casa del principal de la sinagoga Jesucristo cambió todas las cosas, no dejes de creer y confiar en Dios, él tiene la última palabra

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