“HASTA QUE…”

4BAC7163-C762-488E-B687-847281A0E68C¿Estás «abrumado sobremanera»? (2 Corintios 1:8-9), pues, no pongas tu confianza en ti mismo, sino confía en Dios: «Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará» (Salmo 55:22).

Los lugares difíciles son el «llamado de trompeta» de Dios, a una fe más fervorosa y más desesperada de nuestra parte. «Por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite» (Lucas 11:8).
Por W. C. Moore

¿Le importa al diablo que oremos, a menos que lo hagamos hasta que Dios nos conteste?

Carlos G. Finney escribió: «Conocí a un padre que vivía en el oeste del país, y era un hombre bueno, pero no entendió correctamente lo que era la oración de fe. Por consiguiente, su familia crecía y ninguno de sus hijos fue salvo.

«Al pasar el tiempo, uno de sus hijos se enfermó, y parecía que estaba a punto de morir. El padre oró, pero el hijo se empeoró hasta casi morir sin esperanza.

«Esta vez el padre oró hasta que su angustia era indecible. El derramaba delante del Señor su alma (Salmo 62:8), como si rehusara aceptar un ‘No’ del Señor. Y por fin, recibió un sentido de certeza que su hijo no sólo viviría, sino que también sería convertido; y no sólo el hijo enfermo, sino toda la familia se convertirían en cristianos.

«Entró a la casa y dijo a su familia que el hijo no moriría. Se asombraron de él, pero repitió:

«—Les digo que no morirá. Y ningún hijo mío morirá en sus pecados.

«Todos los hijos de ese hombre se convirtieron hace muchos años.»

Cuando parece que Dios demora en contestar nuestras oraciones, sigamos orando como Daniel (Daniel 10:1-14). ¡Quizá nunca habría sido mencionada la lucha de Jacob con el ángel esa noche de antaño, ya que Jacob no estaba dispuesto a aceptar el rechazo de la bendición!

Genesis 32:26 Y dijo: “Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices”.

Y Jacob recibió mucho más de lo que pedía. Su petición fue que Dios le librara de su hermano ofendido, Esau. Pero Dios le dio no sólo la reconciliación con su hermano, sino también le dio un nombre nuevo, Israel, que significa «un príncipe de Dios» (Génesis 32:1-30).

El decreto del rey de que todos los sabios en Babilonia fueran matados (Daniel 2:12), era desastroso, una crisis fatal. Esto forzó a Daniel y a sus tres amigos a orar desesperadamente, quizá más que nunca; y así, llenando las condiciones de la importunidad y la fe en la oración, ¡Dios podía hacer cosas grandes y poderosas!

Escudriñar el corazón

La demora, el obstáculo, la tardanza de la respuesta, deben ser sólo una señal para escudriñarnos más profundamente el corazón, y a clamar a Dios en serio con más resolución que nunca, hasta que Él nos dé todo lo que necesitamos.

Sólo por orar hasta que Dios contestó, fue que Pablo recibió esa revelación maravillosa de la suficiencia de la gracia de Dios (2 Corintios 12:7-10).

Miqueas, el profeta, faltó a Dios en algo – pecó contra Dios, y Miqueas dijo: «La ira de Jehová soportaré…hasta que juzgue mi causa y haga mi justicia; Él me sacará a luz» (Miqueas 7:9).

¡Oh, que Dios nos ayude a entender que la prueba difícil es sólo su «llamado de trompeta» a una fe más fervorosa y más desesperada, de nuestra parte!

«Fiel es Dios» (1 Corintios 10:12-13). «Dios…es galardonador de los que le buscan» (Hebreos 11:6). Algunas traducciones dicen «que le buscan con diligencia.» «También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar» (Lucas 18:1). «El reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan» (Mateo 11:12).

«La fe…obra por el amor» (Gálatas 5:6). ¡Que Dios nos dé un amor tan intenso y tan desinteresado por su causa y por su pueblo, que nos obligue a perseverar en la oración con fe hasta que Dios conteste por completo!

En Lucas 18:1-8 vemos que la viuda seguía pidiendo justicia del juez injusto hasta que tuvo la seguridad de que iba a recibir justicia de su adversario.

David ayunaba y oraba por siete días hasta que sabía la voluntad de Dios; y aunque significaba la muerte de su hijo, David no cesó sus oraciones hasta que la voluntad de Dios fuera clara en el asunto (2 Samuel 12: 1-23).

Recordemos que somos soldados (2 Timoteo 2:3), que estamos en una batalla (2 Timoteo 4:7), y que estamos «peleando la buena batalla de la fe» (1 Timoteo 6:12).

Estamos luchando contra los poderes de las tinieblas (Efesios 6:10-20). ¡No permitamos que una excusa cualquiera nos engañe para dejar la oración de fe hasta que oigamos de Dios!

Seamos positivos con Dios, esperando recibir respuestas positivas de Aquel que no puede mentir, de Aquel que ama a sus hijos con un amor tierno y paternal. ¡Hagamos que la fe siga obrando hasta que recibamos de Dios su respuesta!

Glorifiquemos a Dios por creerlo, creyendo su Palabra aun ante cada circunstancia contraria, rehusando «considerar» cualquier cosa que nos haga dudar de Dios; sino más bien, como Abraham, estemos «fortalecidos en fe, dando gloria a Dios» (Romanos 4:13-25).

El Señor nunca nos dijo que no habría túneles oscuros en el curso de nuestras vidas. Pero gracias a Dios, que por el contrario nos dijo: «Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos» (Salmo 112:4). Así que, hermano, hermana, por Su Gracia y confiando en Su Amor, atraviese por el túnel, porque ¡hay luz más allá!

¿Estás «abrumado sobremanera»? (2 Corintios 1:8-9), pues, no pongas tu confianza en ti mismo, sino confía en Dios: «Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará» (Salmo 55:22).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s