Un amor todo-vencedor

03404DF7-88DC-43A8-9E1D-09BE3479939DEl amor se lleva bien con los que no le tratan bien, con personas difíciles. ¡Oh, cuánto debe dar pena a Dios al ver que sus hijos no se tratan bien el uno con el otro!

Por Aletta M. Jacobsz

Una misionera me abordó para hablar, y me dijo cuán difícil era llevarse bien con su colega. La próxima vez que la vi, ella me dijo, «Hemos decidido vivir en casas separadas, y ahora nos congeniamos mucho mejor.» «¡Oh, qué lástima!» le dije. «Has robado a tu alma de la disciplina de la escuela de Dios.» Su problema principal siguió pendiente. El amor que puede llevarse bien con una persona difícil, no estaba allí.

El amor que paga bien por mal
«Así que, si tu enemigo tuviese hambre, dale de comer; si tuviese sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza» (Romanos 12:20). El amor paga, no con la misma «moneda», sino con una de más valor, no importando lo que sea merecido (lee acerca de David y Saul en 1 Samuel 26:8-16, y de José en Génesis 45:4-8 y 50:15-21).

El altruismo del amor
«El amor… no busca lo suyo» (1 Corintios 13:4-5). Cuando has descubierto la vida de amor, olvidarás tus propios intereses, y recordarás los intereses de otros. ¿Es tu amor el que se olvida de ti mismo, y que da lo mejor a otros? ¡Cuántas disputas nunca surgirían si tan sólo eso fuera practicado!

La honradez del amor
«No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros…» (Romanos 13:8). «…Siguiendo la verdad en amor…» (Efesios 4:15). «No mintáis los unos a los otros…» (Colosenses 3:9). Una misionera, vencida bajo la convicción del pecado, llegó al punto de la honradez después de confesar su falta. Ella juntó a las enfermeras y dijo, «No he sido nada honrada al predicar un mensaje que no era de mi experiencia.» No sólo debemos ser honrados de esa manera franca, sino también cuando encontramos tentaciones sutiles. ¡Si no vivimos una vida transparente con Dios y el hombre, otros pensarán que nuestra vida es mucho mejor de la que es en realidad!

Tanto como das a conocer las victorias, así da a conocer tus fracasos. «Nada que esconder» debe ser característico del hijo de Dios. Una joya translúcida es la única cosa que nunca proyecta una sombra. ¿Puedes decir, «Si hoy mi vida fuera escrita de un cabo de los cielos al otro cabo, no tendría yo nada de la cual estar avergonzado»? De vez en cuando un motivo oculto llega; cuando lo reconoces, tráelo a la luz.

Una hija de Dios que me abordó una noche, me dijo, «Tengo la victoria en cada esfera menos una.» Una traba grande la detenía; pero cuando ella la sacó a la luz, confesándola, le dejé ver el verdadero carácter del pecado, ¡luego el remedio que nunca falla: la sangre de Cristo Jesús! De alguna manera, el poder del secreto fue roto, y Dios la libró. Ella confesó, «Hace una semana prediqué un sermón sobre el versículo: “…La venida del Señor se acerca” (Santiago 5:8), pero yo misma no estaba preparada, y allí estuve yo en presencia de todos como una hipócrita. Regresaré y les diré que les prediqué cuando yo misma no estaba preparada.» Cuando subes el monte del Calvario, tu vida se cambia en una vida abierta como nunca jamás, y tendrás franqueza en las cosas pequeñas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s