¡He Aquí, El Novio Viene!

FC81EE6C-4A5A-47EB-921E-BDAF60661BADNosotros somos convertidos o no lo somos; hemos nacido del Espíritu Santo o no hemos nacido; estamos listos para la venida del Señor Jesucristo o no lo estamos.

Estos no son días ordinarios. Rápidamente nos estamos acercando hacia un clímax tremendo y glorioso para la iglesia. No obstante, para el mundo será el tiempo más serio.

Veamos en el capítulo 25 de Mateo la parábola de las cinco vírgenes prudentes y las cinco insensatas. En esa parábola nuestro Señor nos enseña lecciones solemnes, lecciones para nosotros hoy, porque estamos viviendo en los días en que estas cosas pudieran suceder.

Existen dos tipos distintos de cristianos. Cada uno sostiene una lámpara, a la cual llamaremos la lámpara de la profesión. En esa lámpara hay una de las dos clases de luz. Una es la luz de la tierra, la terrenal: el iglesianismo, el intelectualismo. La otra es la luz celestial alimentada por el aceite divino. Lo importante no es la lámpara de la profesión, sino que tenga el aceite.

El aceite celestial sólo se puede obtener de una manera, en un lugar, y de una Persona. No se encuentra en una iglesia, o en los sacramentos, o viviendo una vida buena. El aceite es el símbolo del Espíritu Santo.

Nadie pertenece a la verdadera iglesia de Dios, a menos que haya nacido de Dios y haya sido bautizado en la Iglesia por el Espíritu Santo. Nosotros somos convertidos o no lo somos; hemos nacido del Espíritu Santo o no hemos nacido; estamos listos para la venida del Señor Jesucristo o no lo estamos.

Quiero plantearte esta pregunta: Los cielos van a ser rasgados Isaías 64:  !!Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes,

Puede ser este año, esta semana o este día, nadie sabe. Pero, cuando sea que se lleve a cabo ese gran acontecimiento, ¿tienes la convicción interior de que eres nacido del Espíritu, y de que el aceite divino está ardiendo en ti?

¡Oh, mis amigos, estos son días serios! Las señales indican la cercanía de la venida del Señor Jesucristo. Si queremos estar preparados, entonces debemos vigilar que el aceite esté en la vasija, y que la lámpara esté despabilada.

La segunda gran lección que nos enseña esta parábola, es la siguiente. Va a haber negligencia criminal respecto a este asunto del advenimiento de Cristo. Aquí, nuestro Señor nos anticipa que toda la iglesia estará en riesgo de descuidar esta doctrina.

Todo depende del aceite. La lámpara de la profesión cristiana no puede salvar un alma. Estamos en peligro, a menos de que hayamos nacido del Espíritu. «…Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él» (Romanos 8:9).

En la luz de la posible cercanía de la venida del Señor Jesús, en la luz de los días en los cuales estamos viviendo, ¡qué tipo de gente debíamos de ser!

Nunca antes, como hoy, ha habido un tiempo en el que necesitáramos más el ser llenos del Espíritu Santo, instruidos en la Palabra, arraigados y cimentados en la fe.

«…Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá así, tal como le habéis visto ir al cielo» (Hechos 1:11).

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