Otros Pueden, Tú No

D85F26FA-A0D6-4922-8848-88A17AEA077EA otros se les puede permitir que prosperen al ganar dinero, o al recibir una herencia; pero es probable que Dios lo mantenga pobre, porque quiere que tenga algo mucho mejor que el oro, es a saber, una completa dependencia de Él
Por George D. Watson

Si Dios lo ha llamado para que sea realmente como Jesús, Él lo conducirá a una vida de crucifixión y humildad, y le impondrá tales exigencias de obediencia que usted no podrá seguir a otras personas, ni tampoco podrá medirse con otros cristianos; y en muchos aspectos Dios dejará que otras buenas personas hagan cosas que no le permitirá a usted que haga.

Otros cristianos y ministros, que parecen ser muy serviciales y religiosos, pueden abrirse paso, tocar resortes y trazar estrategias para llevar a cabo sus planes, pero usted no puede hacerlo; y si lo intenta, se encontrará con semejante fracaso y reprensión del Señor que lo hará un penoso penitente.

Otros pueden jactarse de sí mismos, de sus obras, de sus éxitos, de sus escritos, pero el Espíritu Santo no le permitirá hacer cosa semejante, y si lo intenta, lo conducirá a una profunda mortificación que lo hará despreciarse a sí mismo y todas sus buenas obras.

A otros se les puede permitir que prosperen al ganar dinero, o al recibir una herencia; pero es probable que Dios lo mantenga pobre, porque quiere que tenga algo mucho mejor que el oro, es a saber, una completa dependencia de Él, para que pueda tener el privilegio de suplir sus necesidades día a día de un tesoro oculto.

El Señor puede permitir que otros sean honrados y conocidos, y mantenerlo a usted oculto en la oscuridad, porque quiere producir una fruta fragante, escogida, para Su gloria futura, lo cual se puede producir solamente a la sombra. Puede permitir que otros sean grandes, pero mantenerlo pequeño a usted.

Puede permitir que otros hagan una obra para Él, y que obtengan crédito por ello, pero lo hará trabajar y luchar sin saber cuánto está haciendo; y luego, para hacer que su trabajo sea aún más precioso, podrá permitir que otros reciban el mérito por el trabajo que usted ha hecho, y de ese modo recompensarlo diez veces más cuando Jesús venga.

El Espíritu Santo lo vigilará muy de cerca, con amor celoso, y lo reprenderá por pocas palabras y sentimientos, o por perder su tiempo y dinero, por lo que otros cristianos jamás parecen preocuparse. Por lo tanto, acepte la idea de que Dios es un Soberano infinito, y tiene el derecho de hacer lo que le plazca con lo suyo. Puede no explicarle miles de cosas que pueden perturbarlo en su trato con Él; pero si usted se vende completamente para ser Su esclavo amante, lo envolverá con amor celoso, y le dará muchas bendiciones que son solamente para los que están en el círculo selecto.

Resuelva entonces para siempre que ha de tratar directamente con el Espíritu Santo, y que Él ha de tener el privilegio de probar su lengua, o atar su mano, o de cerrar sus ojos, de maneras que no parece usar con otros.

Entonces, cuando esté tan poseído por el Dios viviente, que usted se sienta, en lo íntimo de su corazón, alegre y deleitado por esta protección y conducción peculiar, personal, privada y celosa del Espíritu Santo en su vida, habrá descubierto la antesala del cielo.

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