Dios conoce tu situación y viene en tu ayuda

DCA84065-1440-4678-B288-59D5D1A4708CCuando las fuerzas se agotan, la esperanza desaparece y la fe parece venirse abajo, Jesucristo el Señor manifiesta su poder a favor de sus hijos, pues él ha prometido no dejarlos ni desampararlos…Dios conoce tu situación y viene en tu ayuda.

El Señor Jesús renueva a sus cansados discípulos. Nos dice la Biblia en Juan 21:9-14 “Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar… Les dijo Jesús: Venid, comed. Esta era la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos”.

Cuando los discípulos llegan a la playa, cansados de pescar toda la noche, ya el Señor les tenía preparado un asado. Les tenía pan y sobre el fuego tenía un gran pez. El poderoso y soberano Dios les tenía alimento a sus fatigados discípulos.

Él es proveedor por excelencia y sabe de qué cosas tenemos necesidad, cuando decidimos confiar de esa manera en Dios nuestro corazón descansa. Dios conoce tu situación y no te abandonará.

Recordemos que en cierta ocasión cuando estaban cobrando los impuestos, dos dracmas por cada persona, el mismo Señor Jesús le dijo a Pedro: “Ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; y tómalo, y dáselo por mí y por ti”.

Un estatero equivalía a cuatro dracmas, que era precisamente lo que debían pagar Jesús y Pedro. Dios es proveedor por excelencia y actúa de muchas y diversas maneras.

En el versículo doce Jesús les dijo: “Venid, comed”. El versículo trece nos enseña que Jesús tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado. Vemos entonces al Señor sirviendo a sus discípulos, recordemos que el Señor días atrás les había lavado los pies y ahora les sirve el alimento.

Con amor y paciencia Jesús resucitado los atendió, renovó sus fuerzas y su fe en él, aunque ninguno le preguntaba, pues todos sabían que era el Señor. Sin duda con sus acciones Jesús les enseñaba, no sólo con sus palabras. El amor que profesamos con nuestra boca, tenemos que convertirlo en acciones.

Aunque pasemos por tiempos difíciles, tiempos donde los resultados son negativos, o tiempos en los que pensamos que Dios no está, más bien como Pedro corramos a la presencia del Señor, allí seremos renovados, fortalecidos y afirmados en la fe que es en Cristo Jesús.

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