¡Padres, ánimo!

FD8222E7-C82A-459B-89F2-BA9347A5BFA1Algunos padres han dicho: “¡Me doy por vencido con mis hijos!” Pero Dios no se ha dado por vencido con ellos. Dios nunca te abandonó en los años de tu adolescencia — o en los años duros de cualquier tiempo.

Por Albert J. Gray

Una gran necesidad en estos tiempos, es para cristianos fuertes —cristianos llenos de fuerza y ánimo— robustos y fuertes, que aguantan todo, fuertes de mente, con el espíritu fuerte y lleno de valor. Se necesitan cristianos que sean inmóvibles, estables, incontenibles y que no sean intimidados.

Un padre tiene que ser firme cuando él es el líder de su familia y su descendencia pueda ser la única familia cristiana en la cuadra.

Fue durante un difícil tiempo cuando Josué dijo: “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15). Un padre preparado para la batalla tiene que tomar su puesto para él y su familia:

“No sé lo que los otros jóvenes del barrio pueden o no pueden hacer. Eso no es de mi incumbencia. Pero yo soy responsable para con Dios de esta familia y yo soy la cabeza de esta familia, y vamos a servir a Dios.

“No habrá bebidas, ni fumaremos tabaco, drogas, o cualquier otra cosa. No habrá pornografía. No vamos a decir maldiciones. Somos una familia cristiana que vamos a la iglesia. Vamos a ir todos juntos. Todos vamos a poner atención. Todos vamos a tener parte activa de ella.

“Cada uno de nosotros va a tener su deber para hacer en y alrededor de la casa.

“Ambos padres deben ser obedecidos y ser tratados con respeto.

“Cada uno de ustedes va a asistir a la escuela diariamente, estudiando bien sus lecciones para aprender todo lo que puedan. Espero que sean obedientes y respetuosos con todos sus maestros. Espero que cada uno de ustedes crezca para ser alguien de quien pueda estar orgulloso, y alguien de quien sus padres puedan estar orgullosos”.

Si sus hijos rechazan sus enseñanzas

Hijos de padres temerosos de Dios comunmente han hecho a sus padres a un lado en total desprecio del estilo de vida de sus padres y de su Salvador. La tentación de los padres es amargarse, sentirse derrotados y dejar de orar por sus hijos.

Pero si alguna vez estos hijos necesitan de la oración más que nunca, es precisamente ahora.

Si alguna vez estos hijos van a ser ganados para el Señor, es por sus oraciones. Es posible que desprecien sus enseñanzas. Quizás nunca abran sus Biblias. Puede que cierren sus oídos a todos los sermones. Pero no hay manera de que puedan excluir el efectivo brazo de Dios cuando contesta la oración. Esta es su arma efectiva. “Las oraciones de mi madre me han seguido a través de todo el mundo”.

No ponga sus pecados encima de los pecados de sus hijos: “Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros” (1 Samuel 12:23).

El dejar de orar es pecar contra la gracia de Dios. El dejar la oración es pecar contra la misericordia de Dios.

Algunos padres han dicho: “¡Me doy por vencido con mis hijos!” Pero Dios no se ha dado por vencido con ellos. Dios nunca te abandonó en los años de tu adolescencia — o en los años duros de cualquier tiempo. Usted ha orado antes, y Dios ya ha estado trabajando en sus vidas y su respuesta viene en camino. ¡Sus hijos pueden estar más cerca del arrepentimiento de lo que usted cree!

Sea “fuerte”, padre y madre. Sigan orando. Si ustedes no oran por sus hijos, ¿quién lo hará? Puede que no haya una sola persona en todo el mundo que ore por ellos si usted no lo hace. Sea valiente y fiel.

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