ÉL ES NUESTRO DIOS

0AD7B59D-6637-4DB5-80F5-496A5E9A1C47El es nuestro Dios…Para hoy y para cada día. Levanta tu vista más allá del hombre, y manténla en Dios nuestro Dios por siempre.
Por Oliver G. Wilson

Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él” (2 Crónicas 16:9).

No existe fecha tope sobre esta gran promesa, así que es también para hoy. No existe frontera geográfica que circunscriba esta garantía; por lo tanto, incluye mi comunidad, tu comunidad, mi nación y tu nación.

Dios es el Gobernador del universo y es nuestro Dios para siempre. No anheles los antiguos días buenos, sino busca al Dios de todos los días.

No necesitamos a Moisés para sacarnos de nuestra confusión, sino una audiencia de cuarenta días con el Dios de Moisés en alguna montaña, apartados de nuestros éxitos seculares.

No necesitamos a un Elías para desafiar la impiedad y el ateísmo de nuestros días, sino un tiempo al lado de algún arroyo de Querit, alimentados por la mano de Dios, luego seguir adelante para reprender a los violadores de la ley de Dios y los profanadores de los lugares santos de Dios.

Eliseo no anduvo por la tierra consumiéndose pensando en Elías. Él clamó, “¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías?” (2 Reyes 2:14). En la fortaleza del Dios siempre-constante, él endulzó las aguas amargas; limpió la comida envenenada; reprendió con una imprecación divina a los jóvenes que profanaron la obra de Dios.

Una revelación fresca de Dios

No necesitamos los “antiguos días buenos”, sino una revelación fresca del Dios de todos los días. Estudiando Mateo 28:18-20, un eminente maestro de la Biblia, escribió: “Tenemos todo el mundo ante nosotros, todo el poder detrás de nosotros, y al Cristo Todopoderoso con nosotros.”

Las condiciones nunca han sido idóneas. Los apóstoles tuvieron su Judas, la Iglesia primitiva a su Ananías y Safira. En el libro de los Hechos leemos: “…hubo murmuración…” (Hechos 6:1); y de Pablo y Bernabé: “Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro…” (Hechos 15:39).

En cada siglo de la era cristiana ha habido crisis, batallas, asaltos por parte de las fuerzas combinadas de Satanás. Cada época tiene sus conflictos. Cada día tiene sus luchas. Suspirar por los antiguos días buenos sólo nos debilitará para el día presente. Recordemos: Existe un Dios en el cielo y que “Él muda los tiempos y las edades…” (Daniel 2:21).

Jesucristo es nuestro Señor actual vivo; nuestro Líder infalible; nuestro Comandante inmutable. Él siempre está con nosotros. Pablo menciona las fallas de los hombres, pero con el mismo aliento grita sobre la fidelidad de Dios. Es bueno esperar poco de los hombres, ¡pero mucho de Dios! Levanta tu vista más allá del hombre, y manténla en Dios —nuestro Dios por siempre. Si Él se agradare de nosotros, seremos capaces para la empresa (Números 13:30; 14:8,9).

Tomado de El Metodista Wesleyiano

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