Su Voluntad o Nada

IMG_5380Me parece que nuestra parte en la vida y el servicio cristiano,es justamente como el efectuar la unión entre el mecanismo y la máquina a vapor. El poder no reside en el mecanismo, sino en el vapor. Si se quita el vapor de la máquina, ésta se paraliza, pero mientras hay conexión, la máquina marcha a la perfección y sin esfuerzo alguno por causa del poder que está detrás de ella. Así que la vida cristiana, cuando se desarrolla por la vida divina que obra desde dentro, se hace una vida fácil y natural. La mayoría de los cristianos viven en tensión, porque sus voluntades no están en armonía con la de Dios. No hay una conexión perfecta en cada punto, y por eso se requiere un esfuerzo enorme para mover la maquinaria de la vida cristiana. Pero una vez que la conexión está perfectamente efectuada y, “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús” pueda obrar en nosotros con todo su maravilloso poder, entonces seremos hechos libres de “la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:2), y conoceremos “la libertad gloriosa de los hijos de Dios” (Romanos 8:21).

Si mis palabras permanecen en vosotros”. La condición es sencilla y clara. En sus palabras se revela su voluntad. Si sus palabras permanecen en mí, su voluntad me gobierna. Mi voluntad se convierte en el cántaro vacío que su voluntad llena, en el instrumento voluntario que su voluntad maneja. Él llena todo mi ser interior. En el ejercicio de la obediencia y la confianza en su Palabra, mi voluntad sigue fortaleciéndose siempre, y se desarrolla en una armonía interior más profunda con Él. Él se puede fiar absolutamente de mi voluntad, en el sentido de no desear nada, salvo lo que Él desea. Él no teme dar la promesa: “Si…mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” Juan 15:7 Para todos los que la creen, y obran de acuerdo a ella, Él hará que esa declaración llegue a ser literalmente verdadera.

Discípulos de Cristo, ¿no se vuelve cada vez más y más claramente visible que mientras hemos estado excusando nuestras oraciones no contestadas, nuestra impotencia en la oración, con una imaginada sumisión a la sabiduría y la voluntad de Dios, la razón real es que nuestra propia vida débil y floja ha sido la causa de la pobreza de nuestras oraciones? Nada podrá hacer que los hombres sean fuertes, sino la palabra que viene a nosotros de la boca de Dios. Por ella tenemos que vivir. Es la palabra de Cristo, amada, viva, permaneciendo en nosotros, la que llega a ser por medio de la obediencia y la acción, una parte de nuestro ser, que nos hace uno con Cristo, que nos habilita espiritualmente para ponernos en contacto con Dios, y para asirnos de Él. “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17). ¡Oh, entreguemos corazón y vida a las palabras de Cristo, a las palabras en que Él siempre se da a sí mismo, como el Salvador personal y vivo, y su promesa será nuestra rica experiencia: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”.

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