La Adoración – Un Elemento De Verdadera Oración P.1

IMG_5352  Tomado de La oración que prevalece
De todo ello vemos que la oración tiene un lugar elevado entre todos los ejercicios de la vida espiritual. «Una gran parte de mi tiempo,» decía Murray McCheyne, «lo paso afinando mi corazón para la oración. Es el hilo que une la tierra con el cielo.»
Puede ser dicho que hay nueve elementos que son esenciales para la verdadera oración. El primero es la adoración; no podemos establecer contacto con Dios en el mismo nivel, hemos de acercarnos, a Él como quien está más allá de nuestro alcance y nuestra vista. El siguiente es la confesión; el pecado ha de ser eliminado. No podemos tener comunión con Dios mientras haya alguna transgresión por nuestra parte. Si hay algo pecaminoso hecho por el hombre, no puede esperar favor hasta que ha confesado la falta.
La restitución es otro: hemos de hacer compensación por la falta, siempre que sea posible. La acción de gracias es el próximo paso: hemos de estar agradecidos a Dios por lo que ha hecho por nosotros ya. Luego viene el perdón, y luego la unidad; y luego, tiene que haber fe.
Bajo esta influencia estaremos preparados para ofrecer nuestras peticiones. Escuchamos gran número de oraciones que no son nada más que exhortaciones; si el individuo que ora no tuviera los ojos cerrados supondríamos que está predicando. Hay también mucha oración que es sólo buscar faltas en otros. La esencia de la oración es petición. Pero con ella y tras ella ha de haber sumisión. Mientras oramos hemos de estar dispuestos a aceptar la voluntad de Dios. Si cumplimos con estas condiciones, tenemos la seguridad de recibir contestaciones a nuestras oraciones.

Adoración
La palabra adoración significa el acto de rendir a Dios, honor, reverencia, estima y amor. Significa, literalmente, el aplicar la mano a la boca para besarla: «El besamanos.» En los países orientales esto es una gran marca de respeto y sumisión. La importancia de presentarnos ante Dios en este espíritu es capital: por lo que tantas veces se nos hace ver esto bien claro en la Palabra de Dios.
El reverendo Newman Hall, en su obra sobre el Padre Nuestro, dice: «La adoración que procede del hombre hacia Dios, aparte de la revelación, ha sido caracterizado, de modo uniforme, por el egoísmo. Vamos a Dios o bien para agradecerle los beneficios ya recibidos, o para implorar otros nuevos: comida, vestidos, salud, seguridad, comodidad. Como Jacob en Bet-el, estamos dispuestos a adorar a Dios por lo que Él nos da, como comida, y ropa para vestirnos.
«Este estilo de petición, en la cual generalmente predomina el yo, si no la absorbe del todo, se ve no sólo en los partidarios de los sistemas falsos, sino en la mayoría de las oraciones de los que profesan ser cristianos. Nuestras oraciones son como los jinetes, que cabalgaban en una dirección, pero miraban a otra; avanzamos hacia Dios pero en realidad miramos hacia nosotros. Y esto puede ser la razón por la que muchas veces nuestras oraciones salen como el cuervo del arca de Noé, pero nunca vuelven. Pero cuando hacemos de la gloria de Dios al fin principal de nuestra devoción, salen como la paloma, para regresar con un ramo de olivo en el pico.»

CONTINUARA

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s