LOS ENEMIGOS DE LA FAMILIA

IMG_0316No podemos negar las dificultades familiares, tampoco podemos hacer a un lado las tristes estadísticas de la realidad familiar de hoy, se multiplican los divorcios, adolescentes lideran pandillas, niñas de once y doce años son madres, son impresionantes los altos niveles de violencia intrafamiliar, etc, y esta realidad contrasta con la voluntad de Dios para las familias ya que el Señor dio su vida por todos. “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y toda tu casa” lucha por tu familia Dios está contigo…

¿CÓMO VENCER A LOS ENEMIGOS DE LA FAMILIA?

LAS CRISIS O PRUEBAS LLEGAN A TODAS LAS FAMILIAS: El hogar de Nabal y Abigail era un matrimonio difícil (1 Samuel 25:2-3,17). Nabal era un hombre soberbio y terco, altivo y obstinado, y seguramente maltrataba a sus trabajadores y esposa. Era un matrimonio con unas relaciones ásperas y muy difíciles. Buen número de hogares se disuelven por el orgullo que no permite aceptar los errores y tampoco permite pedir ayuda. Te invito a leer: “Cuídate de las malas actitudes del corazón”.

También vemos por ejemplo que la crisis llegó un día a la familia de Adán y Eva cuando el hermano mayor se llenó de odio hacia el menor hasta matarlo. Cuando las diferencias no son atendidas pueden crecer de tal manera que traen destrucción familiar. Pero con Dios podemos superar las dificultades en la familia.

También un día a la tierra donde habitaba Abraham con Sara llegó la sequía y por ende la escasez, hablamos entonces de una crisis económica. Ante ésta el hogar puede verse tentado a cometer graves errores por decisiones apresuradas poniendo en riesgo todo el patrimonio y futuro familiar. No te apresures, ora, medita las Escrituras y sigue el consejo de Dios.

ENEMIGOS DE LA FAMILIA: El egoísmo. ¿Qué es el egoísmo? Es buscar lo propio. Es buscar la satisfacción personal. Es aquella actitud que sólo espera recibir todo el tiempo. Es la indiferencia ante la crisis del otro. El amor de Dios en el corazón del hombre es la solución, porque el amor cubre multitud de faltas. El amor nos hace pensar más en el otro que en nosotros mismos. Por amor Dios dio a su precioso Hijo. Con el amor de Dios es que podemos vencer nuestro ego.

El exceso de compromisos y agotamiento físico. Ante el activismo no hay tiempo para la familia (ni tiempo de calidad). El stress generado por las altas velocidades de la sociedad actual produce mucha presión y relaciones ásperas en casa. Ponemos el hacer por encima del ser. Se presenta descuido en la relación de pareja. Por eso debemos reorganizar la agenda y darle tiempo de calidad a la familia.

El mal uso del dinero. La ausencia de un presupuesto familiar. La ausencia de una correcta planificación financiera. Darle más valor a los tesoros materiales que al tesoro familiar (tu cónyuge y tus hijos son un tesoro que Dios te ha encomendado). La mala administración ante el fracaso provoca iras y caos en el hogar, o el éxito en los negocios puede producir descuido familiar y conyugal. Dios nos quiere bendecir en todo, pero es necesario administrar bien lo que el Señor nos da.

La falta de comunicación en la familia. Es uno de los más grandes enemigos de la familia, es la mayor causa de consulta a psicólogos y consejeros, la pregunta es ¿por qué no hay comunicación en el hogar? ¿O por qué se pierde? Por falta de respeto y valoración al otro. Por el maltrato físico y verbal. Por la soberbia y orgullo (como el caso de Nabal). Por el desorden en las prioridades de vida. Es vital sentarse, escuchar y valorar lo que el otro quiere decirnos.

La inmadurez emocional y financiera. El matrimonio es un compromiso serio, pero ante éste, podemos ver muchas personas con una estructura mental inconstante, insegura, infantil y variable (con una ausencia casi total de instrucción respecto al matrimonio). También personas sin una responsabilidad financiera, sea una profesión u oficio, es decir personas que no les preocupa el sostenimiento de su casa ni el avance de ésta.

La familia es diseño de Dios, nació en su corazón, algunas veces enfrenta crisis, pero es allí donde debemos acercarnos a Dios, escuchar su consejo y seguir su dirección con un corazón manso ante Su voz, confiando en Su poder y amor. Podemos derrotar estos enemigos de la familia, Jesús está con nosotros. Esto requiere humildad para reconocer nuestras errores y pedir perdón, diligencia y compromiso para poner por obra los mandamientos del Señor en el interior de nuestra casa. Veremos entonces el diseño de Dios fluir en casa y por tanto Sus bendiciones. Con la ayuda de Dios podemos vencer los enemigos de la familia y los obstáculos y dificultades en el hogar

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