¡No escuchen a la serpiente! P.2

IMG_0314Reconociendo la voz de la serpiente

¿Cómo podemos reconocer que es la voz de la serpiente? Cuando pensamientos de censura, crítica, rencor, sospecha, suposición de mal, ira, envidia, celos, orgullo, odio o falta de perdonar vienen a tu mente, tú estás escuchando a la serpiente contra tus hermanos.

Cuando pensamientos de duda (¿por qué esto? ¿por qué eso?) vienen a tu mente; cuando pensamientos de decepción, compasión de ti mismo, o defensa propia entran en tu mente; cuando sentimientos de desaliento, desesperación y pérdida de esperanza te arrastran, tú estás escuchando la voz de la serpiente.

Pero antes de que la serpiente te pueda hablar, tienes que desviar tu atención completamente de Dios, y de buena gana darla a la serpiente. Esto significa que “todo mi ser” (Salmos 103:1) está rendido a la serpiente para estar usado contra Dios y contra otros. ¿Quieres saber cómo tú puedes impedir a la serpiente de entrar en tu jardín y tornarlo en un desierto, como lo hizo en el caso de Adán y Eva? Escucha:

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3). Esto significa el prestar toda tu atención al Señor.

Es un hecho psicológico que “lo que te llama la atención, te agarra”. Si prestas toda tu atención a Dios, Él te agarra y la serpiente no puede comunicarte sus mensajes.

Pero esto exige el uso de las provisiones de la gracia: la oración y la Palabra de Dios (Hechos 6:4). Siempre hay que llenar la mente con estos sin cesar, pues si no, no será posible mantener los pensamientos en Dios.

Otra cosa necesaria es la de atender a otros en el Señor. Hacer estas cosas llenarán la mente hasta estar demasiado atareada para escuchar a la serpiente; y además, no habrá deseo de escuchar su voz.

Pocos admiten que unas veces ellos escuchan la voz de la serpiente; pero con todo, la condición espiritual de ellos prueba que diariamente su vida está siendo perjudicada por esa voz. No se dan cuenta de que cuando ponen atención en las sugerencias de su propio ego, están escuchando la voz de la serpiente hablando a través de su naturaleza caída.

Por medio del humillarse y de la auto-disciplina, el “viejo hombre” puede ser bajado y mantenido allí, “bajo la poderosa mano de Dios” (1 Pedro 5:5-6), donde él no puede traicionarnos al enemigo. Y a menos que consentimos en su escape de bajo la mano de Dios, y le prestamos ayuda, él debe quedarse abajo, donde está imposibilitado para molestarnos.

La aflicción del hombre comenzó cuando Eva escuchó la voz de la serpiente, y la aflicción continúa porque nosotros seguimos escuchando esa voz. Son pocos los que tienen oído para oír “lo que el Espíritu dice” (Apocalipsis 2:7), pero casi todos son prontos para oír la voz malvada de la serpiente, sin darse cuenta de quién es la voz a la cual están escuchando.

¡Qué poder mortal la voz de la serpiente ejerce sobre la gente! Con sólo treinta y nueve palabras, él destruyó la unidad que existía entre el hombre y su Creador y entre hombre con hombre, impidiendo la afluencia del Espíritu de vida, dando a la luz la muerte y la corrupción sobre el mundo. Porque el hombre escuchó esa voz —y todavía lo hace— un temor espantoso llena el corazón de la mayor parte de los hombres en el mundo.

CONTINUARA

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