Rendir nuestros hijos a Dios

IMG_0285Samuel Tipit

El primer principio consiste en rendir nuestros hijos a Dios. Hay una historia tremenda en la Biblia de una mujer que quería tener un hijo, pero parecía imposible. Lloró amargamente ante el Señor, rogándole que le diera un hijo. Por fin, ella dijo: «Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza» (1 Samuel 1:11). Dios le dio un hijo; y ella cumplió su promesa al Señor, diciendo: «Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová» (1 Samuel 1:27-28).

Ana reconoció que los hijos son regalo de Dios. Cuando Dios le contestó su oración y le dio un hijo, ella, a su vez, le regresó el hijo a Dios. Ella entendía una muy simple pero importante verdad. Toda vida proviene de Dios. Él da la vida, sostiene la vida, y toma la vida. Él es la única Fuente verdadera de la vida. Esta es la primera verdad que tenemos que aprender acerca de nuestros hijos. Esa verdad produce una cierta seguridad entro de ellos y en nuestros propios corazones. Cuando Ana se apoderó de esta gran verdad, le devolvió su hijo a Dios.

Mi esposa y yo entregamos a nuestros hijos al Señor aun antes que nacieran. Mientras estaban todavía en el vientre de su madre, nosotros los dedicamos a Dios. Aun antes de concebirse, oramos por ellos. Cuando mi esposa y yo nos casamos, fuimos a Gulf Shores, Alabama para nuestra luna de miel. Nos regalamos el uno al otro una Biblia como obsequio de bodas. Leímos esa Biblia en nuestra luna de miel y oramos. Le dedicamos nuestras vidas y matrimonio a Dios. También le dedicamos a los hijos que Dios nos diera a Él.

Cuando supimos que mi esposa Tex estaba en cinta con nuestro hijo Dave, pusimos nuestras manos en su vientre, oramos, y lo dedicamos a Cristo. Hicimos lo mismo con nuestra hija Renee antes que naciera. Dios quiere que llenemos este planeta con hijos que aman a Dios y que lo van a servir.

Ese fue Su plan en el principio con Adán y Eva cuando les dijo: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla…» (Génesis 1:28). Esa fue la comisión que les dio antes que cayeran. Durante ese tiempo, estaban viviendo en una relación íntima con Dios; y Él quería que esa relación se reprodujera alrededor del mundo. Él deseaba que el mundo fuera lleno de gente que le amara.

Él anhela trabajar en nuestros hijos a fin de llenar la tierra con personas que caminen íntimamente con Él. Desde que dedicamos a nuestros hijos a Dios, estoy convencido que ha habido una Mano invisible guiándolos. Cuando han tomado una dirección equivocada en la vida, Su Mano los ha encaminado tiernamente a regresar al camino de la vida. Cuando los problemas han tocado a su puerta, la Mano de Dios la abría y el problema tenía que huir. He observado cómo la soberanía de Dios – unido con la decisión que tomamos de dedicar a nuestros hijos a Dios – forma un círculo de protección alrededor de ellos.

Tal vez algunos lectores se sientan desilusionados porque no dedicaron a sus hijos a Dios antes que nacieran. Eso es lo maravilloso de la gracia de Dios. Lo puede hacer ahora mismo. Ahora es el tiempo aceptable. Hoy es el día. El mejor momento de dedicar a nuestros hijos es este momento. Cuando hablo de dedicar a sus hijos a Dios, no estoy hablando necesariamente de una ceremonia en un culto en la iglesia. También eso lo puede hacer. Pero, se los puede dar a Dios en su lugar secreto de oración – en su lugar de reunión. Yo le animaría a dedicar a sus hijos al Señor – no importa qué edad tengan. Quizá usted no conocía a Cristo o no sabía cómo orar por sus hijos cuando nacieron. Dios lo sabe y Él entiende. Acuérdese que Él le ama a usted y a su familia. Permita que este estudio sea el punto de partida para dedicar a sus hijos a Dios.

Dios puede haberle bendecido con hijos adoptivos. Este principio también se aplica a ellos. Dios le ha dado un profundo amor por ellos y la responsabilidad de su cuidado. Con esta responsabilidad viene una misma medida de autoridad espiritual. Dedíquelos a Cristo en su lugar secreto de oración. No es ningún accidente que usted decidió adoptarlos. La soberanía de Dios y la decisión suya le han colocado en un lugar maravilloso que le permite interceder por ellos. Dios ha de tener un plan especial para sus vidas. Él puso esos niños en su corazón y ahora en su hogar. CONTINUARÁ

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s